Pierdo en el intento
De intentar querer
Lo que quiero perder.
Y no entiendo al pensar
Lo que pensabas que estaba entendiendo
Cuando pensaste que no le entendería
Quítame esta mancha
Que manchas dejó
Si lo dejo en mi espalda quítame este dolor.
"... El amor a las cosas simples ..."
Pierdo en el intento
De intentar querer
Lo que quiero perder.
Y no entiendo al pensar
Lo que pensabas que estaba entendiendo
Cuando pensaste que no le entendería
Quítame esta mancha
Que manchas dejó
Si lo dejo en mi espalda quítame este dolor.

Hoy, a solo cuatro horas de que comience lo que todos conocemos como el festival de viña, evento que se realiza todos los años a mediados de febrero, donde aparte de ver los concursante de varios países compitiendo por una gaviota y mucha plata (ya que es esto lo que hace que sea un festival) también podrá escuchar música para todos los gusto y estilos, con la mas mejor selección de artistas.
Así en verdad suena muy bonito, y es que en verdad lo es, el festival, hoy por hoy es un icono de chilito, algo tipo de la región se podría decir. En ella hay muchas cosas que contar, ya están pensando hacer un libro y guardarlo en la biblioteca nacional.
Pero lo que es cierto y es que hay que decirlo, cada vez este festival se esta trasformando en un show de televisión y nada mas... las antorchas se regalan hasta porsiacaso... el monstruo esta tan manso como un minino, si se portan mal cortan y van a comerciales, los show duran menos que un doblon y el sonido en verdad siempre he sentido que no es bueno, yo pienso que el publico ya no va tanto a ver un artista sino que también a participar de un programa televisivo.
El festival de viña ya no es lo mismo, a lo que todo artista esperaba llegar, si basta con que salgas en la tele haciendo un programa para niños y "supuestamente" cantar música popular.
Ahora puede ver el festival en dos canales, la farándula se apodero de la gala y en la tele todos hablan de la misma cuestión... así que ya sabe, comenzó esto show de todos los años ¡porque viñam tiene festival!

Una piscina gigante, con enormes trampolines y con mucha gente que en nada se parecía a la gente de la ciudad, había un olor a limpieza, a pureza, el cielo de color celeste, el aire era distinto a la de la ciudad ¡Había pasto! ¡En abundancia! Árboles, aves y bellos animales.
La extraña gente de pelos con colores claros, cuerpos blancos y esbeltos, quedaron estáticos, mirando al pequeño Pericles. Dejaron de lado su juego de “poker”, sus “martinis”, de lado al mayordomo, sus diamantes, sus bronceados, sus placidos descansos en el agua y sus saltos en el trampolín, por un mocoso de piel morena y mas oscura aún por el sudor y el piñen. Lo último que vio Pericles, fue a Samuel Leiva entrando por la oxidada puerta del suelo, lo miró sorprendido más que nada impactado y luego miró a un gordinflón que estaba en el agua y le hizo una seña con las manos. El dueño del “Ramón” tomó una escopeta y le disparó justo en la frente a la altura de las sienes.
Samuel fue a devolver a los padres de Pericles la bicicleta del difunto niño que mucho antes le había pertenecido a algún niño del otro lado. Le contó lo ocurrido a su padre, que en sollozo le dio las gracias.
La hermana menor al ver la bicicleta se acerco a su padre para preguntarle donde estaba Pericles, el miro con pena el metal en sus manos y dijo:
-¿Pericles? –de manera seca el padre.
Y se fue a enterrar la vieja bicicleta. Diciéndose para si mismo en voz alta, así es la vida, así lo quisieron, por algo esta el muro, así lo quisieron… botó una lagrima que destrozó su tosco cuerpo y dejo una gota deslisandose entre los rayos de la rueda.
FIN
En aquella tarde, con un sol que atravesaba más de lo normal el oscuro y espeso aire de la ciudad, las manos les temblaban al acercase a su bici, como es común, a las tres con algunos segundo, no mas, para ir en busca de un nuevo muro, pero estaba vez seria el ultimo.
Se fue a una velocidad media, estaba distraído, pensando en muchas cosas. Sí, seria el último muro, ¿Y después que? ¿Qué haría después? También la incertidumbre de que tal vez ahí, en ese metro cuadrado se encuentre la puerta de salida de la que solo sabe Samuel Leiva, el dueño del basar del “Ramón”. Que solo él sabe hacia donde se sale, se entra, el como, el porqué y ser él, solamente él quien lo sepa.
Se detuvo, miró su mapa, se fijó en las murallas con sus números respectivo, que el mismo puso. Estaba cercar, solo tenia que dar la vuelta a un edificio enorme, quizás el más grande de por aquí, con cinco pisos de altura, de seguro podrían ver al otro lado del muro. Acelero, titubeando, dio la vuelta y se encontró con una muralla muy distinta a todas, a un lado había una pequeña puerta oxidada a tal punto de ser completamente café y al otro lado, una muralla que estaba llena de musgo, húmeda, con hongos por todos lados. Tan húmeda estaba que incluso un chorro de agua serpenteaba toda la muralla.
Quedo tan asombrado, impactado, ametrallado por este muro tan misterioso, que no aguanto las ganas de saber que había detrás. Intento abrir la puerta pero esta no tenia cerradura. Puso la bici de lado apoyada a la pared, puso sus pies en el asiento en que muchos traseros habrían pasado por él, pero pies, nunca, nunca. Luego puso un pie en los manubrios, estiro sus manos pero aun le faltaba por llegar, sin pensar en alguna clase de peligro, saltó y logró con sus dedos apoyarse en el mojado borde del muro, subió y se sentó para mirar, pero lo que miró, nunca lo había visto antes, ni imaginado, incluso, en algún raro sueño...
